04 marzo 2026

 

Por qué los algoritmos no bastan: El regreso de la sociología a la estrategia de marca

Por: Sergio Petrocelli | BPP | Analytics & Design

Vivimos en la era de la obsesión por el dato. Las organizaciones hoy tienen acceso a una cantidad de información sin precedentes: clics, tiempos de permanencia, tasas de conversión y mapas de calor. Sin embargo, surge una paradoja evidente: nunca hemos tenido tantos datos y, al mismo tiempo, nunca ha sido tan difícil para las marcas construir vínculos genuinos y duraderos con las personas.

El problema radica en que el Big Data es excelente para decirnos qué está pasando, pero es estructuralmente incapaz de explicarnos el porqué. Los números registran comportamientos, pero no capturan significados. Es en esta brecha donde la sociología se vuelve una herramienta de negocios indispensable.

De consumidores a actores sociales

El error más común en el branding tradicional es tratar al público como una abstracción estadística o un "target" demográfico. Desde la mirada sociológica, entendemos que las personas no consumen en el vacío; lo hacen insertas en una trama de relaciones, tensiones culturales y búsquedas de identidad. Una marca no es solo un logo o un producto; es un objeto cultural que circula en la sociedad y que debe ganar legitimidad.

Cuando analizamos una institución o una marca desde las ciencias sociales, dejamos de ver "usuarios" para ver actores sociales. Esto nos permite entender que una caída en las ventas o una crisis de reputación no es solo una falla en el algoritmo, sino un síntoma de un desajuste entre el relato de la organización y el clima de época.

El valor del "Lente Humano"

La consultoría estratégica hoy necesita recuperar la observación cualitativa. Mientras que la inteligencia artificial procesa patrones del pasado, la sensibilidad sociológica permite anticipar tendencias y detectar "ruidos" sociales antes de que se conviertan en crisis institucionales.

Al integrar la sociología en la estrategia de branding, la gestión de marca deja de ser un ejercicio técnico para convertirse en una herramienta de construcción de capital social, donde las relaciones institucionales se alejan de la lógica transaccional para cimentarse en la confianza a largo plazo. En un mercado saturado, esta perspectiva permite diseñar un sentido de identidad que trasciende el precio, enfocándose en el propósito y en el sentimiento de pertenencia que la marca es capaz de generar en su comunidad. De este modo, la estrategia se humaniza y el análisis de datos recupera su función esencial: estar al servicio de una visión humana y no a la inversa.

Una invitación al debate

En un mundo que parece confiar ciegamente en el próximo software de análisis, la verdadera ventaja competitiva reside en la capacidad de interpretar la realidad. Los datos son huellas, pero para entender hacia dónde se dirige el terreno, necesitamos un mapa social.

La pregunta para las organizaciones hoy no es cuánto saben de sus clientes, sino qué tan capaces son de comprender el mundo en el que esos clientes viven. Al final del día, las marcas que trascienden son aquellas que logran hablar el lenguaje de lo humano, no solo el de los algoritmos.

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24 enero 2026

CAFÉ ORIENTE Crónica de un Laboratorio Social

 

CAFÉ ORIENTE

Crónica de un Laboratorio Social

 

Durante los años noventa, en la esquina de Gaona y Nazca, existió un bar que trascendió su condición de simple café de barrio para convertirse en algo más difícil de definir: el Café Oriente era un punto de encuentro, un laboratorio social, el escenario donde lo cotidiano se transformaba en leyenda.

No era un lugar elegante ni tenía pretensiones de serlo, pero poseía algo que ningún otro tenía: era el territorio donde un grupo de vecinos y amigos de amigos encontraron su lugar en el mundo. Con el tiempo, este grupo se autodenominaría Formonex´s, un nombre cuyo significado permanece guardado en el secreto de una logia auténtica, un código compartido solo por quienes vivieron esas noches y madrugadas.

Los Formonex´s concurrían al Bar Café Oriente siguiendo patrones propios: en las madrugadas posteriores a las salidas de boliches, cuando el resto de la ciudad dormía y ellos llegaban con el alcohol todavía circulando; en encuentros post-cena de cualquier día de la semana, porque cualquier excusa era buena para extender la jornada y evitar que la vida se redujera a la rutina del día terminado. Las conversaciones giraban siempre alrededor de los hábitos sagrados de cualquier café argentino: fútbol, política y algún que otro tema del momento. Debates encendidos donde se resolvían los problemas del mundo, o al menos del barrio, con la contundencia que solo puede tener quien está convencido de tener razón a las tres de la mañana.

Pero el verdadero protagonista de esta historia era el café mismo. Servido en una taza especial, necesaria por su temperatura elevada, coronado por una espuma amarillenta y quemada que desafiaba las leyes de la gastronomía. Un brebaje tan potente que, según la leyenda local, doblaba fierros en Somisa, la empresa estatal que fundía aceros. La combinación de este café con el alcohol previamente ingerido en alguna discoteca o boliche de dudosa procedencia generaba efectos secundarios devastadores: deposiciones incontroladas, devoluciones estomacales en los árboles de la avenida Nazca. El Café Oriente era, efectivamente, un experimento social con efectos colaterales documentados.

Cada visita al Café Bar Oriente era un capítulo nuevo, un episodio impredecible de una serie que nunca terminaría de filmarse. Entre los habituales, otro grupo frecuentaba el lugar: personas identificadas por su lenguaje de señas, con hipoacusia, que mantenían sus propias discusiones elevadas, sus propios debates apasionados, incluso escenas de pugilato en silencio, una imagen casi cinematográfica de la diversidad que convivía en ese pequeño universo de esquina.

Hoy, décadas después, los Formonex´s siguen existiendo. El nombre perdura, las anécdotas permanecen en ese espacio ambiguo entre el recuerdo popular del barrio y el anonimato de las historias que se cuentan en familia, entre conocidos, entre transeúntes que alguna vez compartieron una madrugada, un café, una conversación. El Café Oriente ya no existe en su forma física, pero vive en esa dimensión donde habitan los lugares que fueron más que lugares: fueron acontecimientos, fueron el territorio donde un grupo de amigos se convirtió en algo más grande que la suma de sus partes. Porque al final, los Formonex´s no eran solo clientes de un café, eran los protagonistas de su propia mitología barrial, los sobrevivientes de un experimento social espontáneo, los guardianes de un secreto que solo tiene sentido para quienes estuvieron ahí. El Café Oriente fue, simplemente, un lugar de encuentro, y a veces eso es todo lo que hace falta.

 

19 enero 2026

El último viaje analógico: a 31 años de una mirada que cambió mi mundo

 

El último viaje analógico: a 31 años de una mirada que cambió mi mundo

   Hace tres décadas, el mundo era un lugar vasto, silencioso y, en muchos sentidos, más indómito. No existía el flujo incesante de algoritmos ni la validación inmediata del "like". El 18 de mayo de 1995 aterrizaba en Madrid, dando inicio a una travesía que no solo me llevaría a recorrer 10 países y 27 ciudades en 52 días, sino que redefiniría por completo mi cosmovisión. Para muchos, fue simplemente "el viaje a Europa"; para mí, fue la ruptura definitiva con mi realidad previa en Argentina.

   Organizar un viaje de esta magnitud hoy parece una proeza de arqueología logística. Un año antes de partir, Carlos Álvarez se convirtió en mi mentor. Con la precisión de un cartógrafo y la generosidad de un guía, Carlos me entregó las herramientas de una era analógica: mapas desplegables, el libro de Hostelling International y sus 15 tramos del Eurail-Flexi-Pass.

   Desde una perspectiva sociológica, esto representaba la "curaduría humana". Hoy, la Inteligencia Artificial y las reseñas de extraños en internet pre-digieren nuestro camino; en aquel entonces, el viaje se construía sobre el lazo social, la confianza en el consejo del amigo y la capacidad de imaginar el territorio antes de pisarlo. La alternativa era la agencia de viajes: un mundo de catálogos satinados donde se elegían hoteles y vuelos como quien elige un destino en un sueño compartido.

   ¿Podemos dimensionar hoy lo que significa la verdadera desconexión? Viajar sin internet ni correo electrónico implicaba una soledad exploratoria que la tecnología ha erradicado.

   Resulta casi increíble imaginar hoy la fila frente a un teléfono público para mendigar unos minutos de voz con la familia. O la incertidumbre de cruzar fronteras lidiando con diez monedas distintas y gramáticas desconocidas. La fotografía, por su parte, imponía un "tiempo lento": no era un acto de consumo instantáneo, sino un ejercicio de paciencia y fe. Con rollos limitados, cada disparo era una decisión ética; la imagen no se capturaba para ser exhibida, sino para ser rescatada por la memoria semanas después.

   Sociológicamente, esto marca el paso de la "experiencia vivida" a la "experiencia documentada". En 1995, el viaje ocurría hacia adentro. No existía la tiranía de reportar a una audiencia; el viaje era un diálogo privado y sagrado entre el viajero y el paisaje.

   Mi recorrido me llevó a testear los contrastes más crudos de la Europa de posguerra fría. En Praga, aún se respiraba el aire denso del régimen comunista; allí, la apertura de un McDonald's con colas de diez cuadras funcionaba como un síntoma visual del consumo irrumpiendo en un sistema que se desmoronaba.

   En Berlín, el Muro había caído físicamente hacía apenas cuatro años, pero el muro social y estético seguía intacto. El subte era una máquina del tiempo: del lado Este, las ropas grises, los autos idénticos y la arquitectura austera; del lado Oeste, la explosión cromática del capitalismo desarrollado. Esa dualidad fue mi gran lección de historia viva.

  A mi regreso, no hubo notificaciones de Facebook, Instagram ni hilos de Twitter. Lo que hubo fue algo mucho más potente: el ritual del relato y el “Like humano”.

   La sociología nos enseña que construimos nuestra identidad a través de las historias que contamos. Mis viejos organizaron mi llegada como un evento de retorno de la aventura; mi papa llevó los rollos a revelar y, al abrir los sobres, la magia comenzó. Mis amigos familia y vecinos me regalaron sus oídos y su tiempo. Compartí esas 108 fotos de papel mirándolos a los ojos, y en ese asombro compartido encontré el verdadero "Me Gusta".

  Me sentí Marco Polo, no por la distancia kilométrica, sino por el valor de traer noticias de un mundo que los míos aún no habían visto. Aquel viaje de 1995 fue, quizás, uno de los últimos viajes verdaderamente lejanos, donde el descubrimiento era real porque el destino no había sido "spoileado" por una pantalla.

Itinerario:

Buenos Aires – Madrid – Barcelona – Niza – Montecarlo – Roma – Nápoles – Moliterno – Sorrento – Capri – Amalfi – Florencia – Venecia – Viena – Praga – Berlín – Ámsterdam – Brujas – Londres – París – Lucerna – Zúrich – Ginebra – Madrid – Córdoba – Sevilla – Málaga – Granada – Toledo – MadridBuenos Aires.

28 octubre 2025

 

Reconstruir la UCR desde su raíz histórica

 

   El reciente resultado desfavorable en las elecciones nacionales para diputados y senadores senti la necesidad como afiliado y militante de la Unión Cívica Radical (UCR), de hacer una reflexión profunda y necesaria sobre el estado de nuestra identidad como partido. Desde que milito en el radicalismo, desde el fin de la dictadura y la vuelta de la democracia en 1983, participando en aquel primer acto de Alfonsín en Ferro y en cada elección sucesiva, como dirigente estudiantil de Franja Morada, afiliándome en julio de 1987, luego delegado de la Juventud Radical en los 90 y militante hasta el día de hoy, creo firmemente que la clave para recuperar la vitalidad y relevancia de la UCR está en reconectar sus principios fundacionales y su historia.

  Entiendo que la crisis actual no es solo electoral, sino de sentido y de pérdida de visibilidad doctrinaria. Si la UCR es el partido más longevo de Argentina y América Latina, con 134 años de historia, es porque siempre supo representar las demandas de progreso, inclusión social y ética pública. Esa es nuestra matriz y debemos reafirmarla con firmeza.

  La historia del radicalismo muestra grandes actos cívicos que definen quiénes somos. Nacimos para garantizar el voto universal, secreto y terminar con el fraude, logrando años después la Ley Sáenz Peña en 1912. Los gobiernos radicales de ese tiempo no solo ampliaron la participación ciudadana, sino que construyeron un Estado moderno y justo, con hitos como la “Reforma Universitaria de 1918”, la creación de YPF, la primera empresa estatal petrolera del mundo y los avances en derechos sociales para los trabajadores. Nuestra identidad está ligada a la idea de “Reparación” de Hipólito Yrigoyen y la “Causa de los Desposeídos” de Leandro Alem. Después de décadas difíciles, entre los años 1930 y 1983, la recuperación democrática de 1983 tuvo al radicalismo como protagonista, con el gobierno de Alfonsín garantizando la democracia y poniendo el país como ejemplo mundial con el Juicio a las Juntas y la creación de la CONADEP. Ese compromiso ético y republicano es nuestra marca.

   Es por eso que perdemos identidad cuando dejamos de ser el partido que encarna esas banderas. Volver a ellas no es nostalgia, sino actualizarlas para los desafíos de hoy. La “Profesión de Fe Doctrinaria” dice que el radicalismo es una corriente histórica de emancipación popular y una forma ética de hacer política. Ese legado nos guía para reconstruir la solidaridad y la lucha policlasista, basados en nuestras raíces krausistas, el liberalismo social y la socialdemocracia.

   Debemos ser la voz de la clase media y, como en nuestros orígenes, de los sectores populares y descendientes de inmigrantes, de toda la sociedad en su conjunto. Nuestra misión es defender el espíritu de la Constitución Nacional, promoviendo una democracia social moderna que respete siempre la libertad humana por encima de cualquier interés patrimonial del Estado. Recuperar las ideas de Crisólogo Larralde y el Artículo 14 bis de la Constitución Nacional como bandera radical, es fundamental para proteger los derechos sociales y laborales. La UCR debe recuperar la intransigencia que la hizo fuerte. No se trata de dogmatismo sino de dignidad cívica, ser éticos e incorruptibles, sin caer en oportunismos o populismos que dañan la vida institucional. Necesitamos superar las tácticas electorales para enfocarnos en nuestra doctrina, debemos actuar con coherencia, defendiendo la libertad con igualdad y apostando a la educación pública de calidad, que impulsa la movilidad social.

  La formación política de la militancia debe basarse en la historia y la “Profesión de Fe Doctrinaria” para que volvamos a ser un partido de ideas, con pensamiento propio y recuperar el debate y la democracia interna.

  La UCR debe liderar con principios, no con coyunturas. Los acuerdos electorales deben servir para implementar nuestro programa, no para perder nuestra identidad. Nuestros dirigentes deben encarnar la ética de la solidaridad y la firmeza, evitando las simplificaciones y polarizaciones que solo buscan bloquear el debate profundo.

  No debemos inventar una nueva identidad, sino recuperar nuestra identidad histórica como el partido popular, federal y defensor de la libertad. Así honramos nuestros 134 años, y ofrecer a la Argentina la única alternativa que une progreso económico, derechos ampliados y democracia sólida.

  Es hora de que la UCR sea nuevamente el faro ético y social que nuestro país y región tanto necesitan.

 

Sergio Petrocelli

Afiliado UCR

10 julio 2025

 

La imperiosa necesidad de los espacios adolescentes en la política argentina: Un llamado a la acción para la UCR



La participación juvenil en la política es un pilar fundamental para la democrática y la renovación partidaria de la UCR. En Argentina, donde los adolescentes pueden ejercer su derecho al voto a partir de los 16 años, la relevancia de estos espacios se vuelve aún más acuciante. La Unión Cívica Radical (UCR), partido que tuvo un rol trascendental en la recuperación democrática de la década de 1980, enfrenta hoy el desafío de reconectar con las nuevas generaciones para asegurar su sostenibilidad y liderazgo en el futuro.

El legado de la Franja Morada y el desafío actual

La Franja Morada Secundarios, que desde 1983 hasta mediados de los años 90, fue una fuente invaluable de dirigentes para la UCR. Muchos de aquellos jóvenes militantes hoy desarrollan actividades y del partido, sosteniéndolo generacionalmente. En la actualidad, la Franja Morada en la universidad, sigue siendo la principal cantera de militantes formados, aportando cuadros que difunden las ideas y posicionamientos políticos del radicalismo en sintonía con la coyuntura.

Sin embargo, esta estructura, si bien valiosa, resulta insuficiente al proyectar el futuro del partido en la próxima década. Las estructuras internas partidarias obsoletas en relación a los cargos electivos en ateneos o comités seccionales, limitan el alcance y la renovación del partido. La UCR necesita ampliar su base de militancia y comenzar a sembrar las semillas del compromiso político en etapas más tempranas.

Es imperativo que la UCR inicie un camino proactivo para la suma de militantes en el nivel secundario. Esto implica no solo reflotar y fortalecer los centros de estudiantes –muchos de los cuales están actualmente ocupados por agrupaciones de izquierda o del peronismo– sino también proponer un cambio de paradigma en la formación de cuadros. Al involucrar a los adolescentes en la política desde edades tempranas, el partido no solo obtendría beneficios electorales a futuro, sino que también impulsaría los cambios generacionales necesarios para reordenar y modernizar su estructura interna.

La creación de espacios de participación significativos para los adolescentes dentro de la UCR permitiría:

Fomentar el interés cívico y el desarrollo del liderazgo, renovar el ideario partidario: Incorporar nuevas perspectivas, ideas y preocupaciones de las generaciones más jóvenes, enriqueciendo el debate interno y adaptando el discurso a los desafíos actuales.

Construir un semillero de futuros dirigentes es formar a quienes serán los líderes del mañana, asegurando la continuidad y la vitalidad del partido.

En un escenario político dinámico y en constante evolución, la planificación es una necesidad estratégica. Reflotar los espacios adolescentes en la política argentina, con un enfoque renovado y comprometido por parte de la UCR, es el camino para asegurar un futuro próspero para el partido y para la democracia argentina en su conjunto.

14 julio 2021

CUBA, antes y después de mayo de 2009

 

CUBA

Antes y después de mayo de 2009

         Desde mi adolescencia, a principios de los 80”, mis oídos recibían historias de detención, secuestros, pedidos de explicación y búsqueda de detenidos desaparecidos, más aún, por mi casa en Floresta, fui testigo de hechos violentos, bomba en la comisaría 43, persecuciones, heridos y huellas de sangre en los postes de la calle de la esquina en Gualeguaychú y Avellaneda; fueron pasando los años y fui forjando una ideología, seguramente como decimos en sociología,  a través de mi proceso de socialización, en ámbitos que nada tenía que ver con la politización partidaria familiar.  En la víspera de la llegada de la democracia en 1983, me acerqué a un comité de la UCR, año atrás fui motivado, luego de haber escuchado a Raúl Alfonsín en Radio Excelsior durante el conflicto de Malvinas, expresando su rechazo al conflicto bélico, obviamente me hice Alfonsinista, para luego transformarme en Radical, militante de la Franja Morada Secundarios y más tarde el 12 de julio de 1987 afiliado a la UCR de la vieja 7ma de la Capital (CABA).

       Mi adolescencia, fue marcada por la mística, la prepotencia de trabajo, fui dirigente del movimiento estudiantil, como así también, colaboraba en ONG, como la fundación “Che Pibe”, acompañábamos a familias que tenían chicos adictos al poxi-ran en Villa Fiorito, a metros de la casa donde había nacido el Diego; fue una etapa de militancia política, voluntariado, en donde siempre estaba presente la música, sea "Nacional", desde lo romántico, Pop, predominaba mas el Heavy Metal, pero me gustaba mucho frecuentar los recitales de música popular, en esa época, íbamos a ver muchos recitales en vivo, uno de ellos fue "Los Quilapayún", agrupación folclórica chilena, por lo cual todos cantábamos la canción “El Pueblo unido jamás será vencido”, levantando el brazo izquierdo, apretando el puño, como así también  con canciones de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, Mercedes Sosa entre otros, canciones populares de contenido profundo, de identificación con el modelo que queríamos descubrir y debatir, con la igualdad y la solidaridad, como eje de construcción para la distribución de la riqueza equitativa, agregando viejas discusiones sobre las contradicciones fundamentales de la sociedad, en un contexto anterior a la caída del muro y donde la democracia se recuperaba en Argentina, impulsando al retiro de las dictaduras militares del continente.

    Con 40 años de edad, después de casado y con una hija de 2 años y medio en el 2009 , nos fuimos de vacaciones a Cuba, viajamos por Cubana de Aviación, primero a los Cayos Guillermo, Coco y Playa Pilar, luego a Varadero, en hoteles “All inclusive”, en cadenas como el Trip, Melia, con servicios exclusivos, excelente gastronomía, era 100 % Cuba, hasta que un día, en la playa, a metros del mar, había un parrillero del hotel, que ofrecía tilapia (Pescado), esperando el final de la cocción, comencé a preguntar sobre cómo estaba Cuba, como vivía su día a día, la respuesta del joven parrillero del hotel fue cortada, estaba incomodo, mirando para los costados (no había nadie) solo palmeras y cocoteros, luego de unos minutos, me dice: solo podemos hablar de: si le gusta "con o sin sal", "con o sin limón", extraña actitud, fue a partir de ese momento que comencé a indagar a cuanto cubano se me cruzaba, y por sorpresa: mismas preguntas y las respuestas eran siempre las mismas, solo podían hablar de los servicios del hotel y de su trabajo especifico.

    Días posteriores, dejamos la zona de las playas y nos fuimos en micro a “La Habana”, nos hospedamos en el hotel “Habana Libre” ex Habana Hilton, símbolo de la Isla, era el hotel más alto y más grande de Latinoamérica, construido en 1958, un año antes de la revolución, para después en la entrada de Fidel Castro en enero de 1959 a la Habana, fue ese hotel el cuartel general de los revolucionarios y Fidel se alojó durante 3 meses en la Suite 2324. Nuestra habitación no era una suite, pero era amplia y estaban las fotos de los barbudos revolucionarios en la cama y mobiliario igual que en la actualidad, solo que las fotos eran en blanco y negro. Salimos a recorrer la ciudad y como objetivo de nuestra estadía, era buscar una familia con un bebe y regalarles el cochecito de nuestra hija, además de objetos, juguetes y artículos de aseo, etc. Después de recorrer varios días, una tarde, en el malecón, vemos a una pareja muy humilde y se lo ofrecimos, tenían una beba de meses en brazos y aceptaron el regalo, le pedimos que se acerquen al hotel, para que reciban el resto de las cosas, le dimos los objetos y nos sacamos una foto, charlamos, sobre su vida, de que trabajaba, como vivían e intercambiamos datos, nos dice que no tienen teléfono fijo, celular menos, nos dio un numero de un vecino (era del PC), una dirección postal para que le escribamos una carta, quedamos tristes por el relato y las necesidades que nos manifestaron, fue bastante chocante para nosotros.

      En esos casi 21 días en Cuba, viví momentos de placer en cuanto a su geografía, llámese playas, estructura hotelera y atención de los cubanos, pero la alegría de ellos, no era genuina, todos los empleados que viven alrededor del turismo, además de sus salarios en pesos cubanos y sus raciones de comida, sus propinas son en CUC (peso convertible a dólar EEUU) o directamente en dólar billete o euros, que luego lo cambian en el mercado negro, desde ya, no era la realidad que vive la mayoría de la población.

      En varias ocasiones, siempre cuando entablaba una conversación sea en la calle o en el hotel, las personas miraban para los costados y se sentían perseguidos, en sus ojos había tristeza, acostumbramiento a la sumisión, miedo a expresarse, mal alimentados, en su mayoría bermudas, musculosa y ojotas, ropa descolorida del sol, era una instantánea de décadas atrás, parecía todo viejo, desde los autos de los 50” hasta las fachadas destruidas por la erosión del mar, parecía una ciudad bombardeada, pero sin bombas, deteriorada, en similitud al rostro de su población,  abatidos, me costaba entender lo del bloqueo, sentado desde las reposeras de las cadenas hoteleras más importantes del mundo, no encontraba explicación, de cómo vivían de forma diferenciada, los que eran del PC a diferencia de los demás, había privilegios.

      Otro momento fue tener la oportunidad de presenciar la movilización masiva más importante de Cuba, los 50 años del “1 de mayo” en el periodo de la revolución, miles de banderas de organizaciones sindicales y millares de personas, que en sus rostros se reflejaba la incomodidad y el no poder disimular que estaban en su mayoría obligados.

   Caminando por el barrio de Vedado, nos encontramos que  el menú para un turista era en CUC, para los residentes en pesos cubanos, el salario promedio de ese año era de 17 dólares mensuales, era extraño ingresar a un negocio con precios en CUC y otros para los demás, porque un jabón de tocador, estaban en las tiendas en CUC, impagable para un residente, un jabón era 1/3 de su salario, recordaba que en los hoteles, sobraban esos productos.

   Abrí los ojos y todo lo que había consumido de música y textos, desde el diario del Che en Bolivia, desde los relatos de Sierra Maestra, hasta las canciones de Silvio Rodríguez, se desvanecieron, era el unicornio, las utopías, se esfumaron al chocar la realidad y lo que vivi en CUBA, se convirtió de un sueño utópico que tenía, a un relato, un Granma que esclavizaba a la sociedad,  que se convirtió en otra, si otra “DICTADURA”, la misma de Fulgencio Batista, pero vista mas de 60 años después, que hoy tiene a su pueblo oprimido, sin libertad, sin elecciones libres, sin LIBERTAD de expresarse, sin democracia, Fidel Castro, había prometido volver a la Constitución del 40, optó por perpetuarse en el poder hasta su muerte, luego su hermano, ahora Diaz-Canel.

   Un sin fin de historias y anécdotas vividas en Cuba, me quedo con la calidez de su pueblo, la alegría a pesar de sus vivencias, su gente es maravillosa, la isla es un paraíso, merecen vivir la vida, tienen que vivir en LIBERTAD, en Democracia, poder expresarse, tener derechos, no tener miedo, ojalá, esa beba que recibió el cochecito, que hoy 2021 tendrá 12 años, pueda vivir su adolescencia en PAZ, con libertad y en democracia, que pueda elegir libremente a sus representantes y pueda soñar con una CUBA prospera y  que la consigna PATRIA y VIDA no sea en vano.

CUBA LIBRE

SOS CUBA

Sergio Petrocelli


27 mayo 2020

“Historia Argentina en tiempos de Pandemia”

“Historia Argentina en tiempos de Pandemia”

 

 

        Hoy la argentina se encuentra en una pandemia, que nos impide realizar nuestras tareas diarias, los diferentes protocolos y las recomendaciones de aislamiento, fundadas en una crisis sanitaria de alto impacto, generan distintas visiones y propuestas de como transitar el camino correcto.

        Nos enfrentamos a un silencioso virus, que se transmite rápido y es devastador. Ya sabemos que el sistema de salud colapsa, sino activamos los mecanismos de aislamiento social. Muchas familias, amigos, debaten en forma virtual los acontecimientos del día a día del coronavirus y su impacto en la economía global, en la salud, en los barrios, en su seno familiar, sobre sus trabajos, empresas, pymes; debatimos sobre la influencia de los medios de comunicación, de la formación educativa actual, de los rendimientos escolares, de cómo actúan los gobiernos ante la demanda de la sociedad, que pide en silencio, con angustia, volver a la vida cotidiana lo antes posible. Nos preguntamos, ¿Podemos volver a la vida anterior?, ¿Estamos dispuestos al cambio, que provoco la pandemia?, nos enmarcamos en una discusión sobre el futuro, como así también sobre el presente, pedimos los testeos masivos, necesitamos parar el contagio, necesitamos cuidar  a los nuestros, necesitamos elevar nuestra voz a los que toman las decisiones, es hora de una mesa de dialogo en serio, buscar acuerdos, consensos, diseñar políticas públicas de protección a las fuerza productivas, ejercer planes de contingencia, reasignar prioridades, afianzar los poderes independientes, Ejecutivo, Legislativo, Judicial. La sociedad, el de a pie, el “no contaminado” por el fanatismo ideológico, mira con asombro, en soledad, como gobernantes utilizan sus espacios, para revolver el pasado reciente, cuando la sociedad, pide en silencio, unión ante los embates del virus, civismo, antes el avasallamiento de las libertades individuales, radicalización en los controles constitucionales, aplicación de la Ley ante los que la infringen, no se trata de angustiarse por no ir al cine, al teatro, a la plaza a tomar mate, se trata de sobrevivir lo que provoco el Covid 19.

            Necesitamos, calma,  reflexión y sinceridad, los acuerdos y consensos se logran todos juntos, en una sola mesa, aun con diferencias sectoriales, sin mezquindad, con un solo objetivo, recuperar la iniciativa, para que la recuperación post pandemia, incluya a todas las fuerza vivas de la sociedad, no es utópico pensar y discernir, quiero una argentina para mis hijas, que se sientan orgullosas de vivir en su país, que pueda construir sobre lo desbastado, 36 años de democracia consolidada, es el faro que nos ilumina en la oscuridad, el barbijo es un tapa boca, no una venda en los ojos, los que conducen nuestros destinos, deben, utilizar los mecanismos de la democracia, activen las instituciones, convocando a las fuerzas políticas, empresariales, sociales, culturales, religiosas, a trabajar en conjunto.

       Desde nuestra independencia de 1816 a la fecha, nuestra historia, genero un laberinto de desencuentros y luchas por el poder mismo, al día de hoy, numerosos enfrentamientos, civiles, militares, dictaduras, golpes de estado, formaron generaciones de ciudadanos, que al limite de la intolerancia, ejercitaron por distintos medios, el poder. Como así también, cientos de argentinos, hombres y mujeres, sobresalieron, desde las conquistas sociales, los descubrimientos científicos, culturales y deportivos. Por tal motivo, no se trata de grietas, de cuarentena y anti cuarentena, de blanco o negro, se trata de adultez, de estar a la altura de las circunstancias y dejar los caprichos, las facturas, las chicanas, para resolver con seriedad, las consecuencias de la crisis sanitaria, para que no quede en el camino la oportunidad de consensuar entre todos, una salida posible, a este flagelo, llamado “Historia Argentina en tiempos de Pandemia”

 

PETRO