POLICROMIA EN EL
CIELO DE MI BARRIO
Me crié en el barrio de San Cristóbal, allá por la década del 30, de
esas casas bajas, inquilinos y conventillos, gente humilde y trabajadora,
muchos chicos, la gran mayoría hijos de inmigrantes, entre pelota de trapo o de
goma, bolitas, figuritas de papel o de lata que venían dentro de los
chocolatines, del balero fabricado con un palito y una lata, al de madera de
cedro con tachuelas, el yo-yo y otros que no necesitaban gastos considerables,
entre esos otros rescato uno que me trae simpáticos, felices y gratos
recuerdos: EL BARRILETE, un invento que hace 3000 años aproximadamente se inició
como un elemento para transmitir mensajes o partes de guerra, figura en el
diccionario como cometa y su significado es de un juguete plano hecho con
pajitas, papel y cola de tiritas que vuela lanzado al viento.
EL BARRILETE es un juego que perdurará en mi memoria por haberlos hecho
de distintas formas, según los elementos que llegaban a mis manos, uno fue de
un hoja de papel grueso que tenía tapas de revistas, les hacia agujeros en dos
diagonales y dos perpendiculares, por ellos le pasábamos cuatro pajitas de
escoba, hilo de cocer que siempre había en el costurero de mama o de la abuela
y un trapito sin uso, cortándolo en tiritas hacia de colita, otro era la
“tarasquita” que llevaba menos trabajo, a una hoja de papel por lo general de
cuaderno, unos dobleces, una colita de trapitos y el hilo de coser para armar
el armazón, engrudo hecho con harina y agua para pegare el papel al armazón
agregando la cola hecha de trapitos y el hilo que coleccionábamos de todos los
paquetes del almacén, confitería, panadería que caía en nuestro poder y así
remontar el barrilete, pero exquisito era cuando se usaba papel barrilete e
hilo chanchero.
Mi tío Pascual fue el que me enseño a hacer todas las formas y al
hacerlo me relataba anécdotas de su niñez; a cada uno se le daba formas y
colores, historias de que alguien pintaba el papel con paisajes, pero el relato
mas famosos era el de la “Yile” (Gillette), que al cortarla al medio y
colocándola en forma de cruz en un palito, que fuertemente atado a la cola,
servia para cortar el hilo del barrilete vecino (el juego tenia alguna maldad
burlona)
Cuando los chicos volvían de la escuela, las tardes de sol y viento, el
cielo del barrio se tapizaba con barriletes multicolores, en cada terraza había
alguien remontando, uno con formato de bomba, otro de granada, estrellas,
cometas y todos los formatos que el ingenio pueda darnos, todo terminaba en el
momento que nuestras madres decían… A tomar la merienda y hacer los deberes…!
Además tuve la suerte de tener a una familia vecina, lindera a nuestra
casa, donde pase en ella muchas horas de mi infancia, en ella vivía Mercedes
que estudiaba para maestra, fue la que guió mis primeros palotes, dibujitos,
pinturas, como hoy hacen en el jardín de infantes: Su hermano el Cholo fue otro
que contribuyo a las barrileteadas que remontaba en su terraza, la misma eran
de baldosas y no tenia barandas, cuando lo acompañaba se escuchaba a los padres
Doña Rosa y Don Pedro recomendar a su hijo “ Cuida a Juancito que no se caiga”.
A mi me toco vivir muchos ratos agradables, a pocos meses de finalizar
el año 1999, un día realizaba un taller de barrilete y tuve la gran e inmensa
dicha de tener la gratísima presencia de Mercedes (mi Maestra Jardinera), donde
contagiamos a los presentes de felicidad, de emoción y nostalgia al narrar
historias y vivencias pasadas, son tantos los mensajes que el barrilete puede
hacer que un domingo participe en un encuentro con los chicos del Instituto de
Menores y con el vuelo de los barriletes se dibujo en sus rostros las mismas
sonrisas que en los años 30, nietos y vecinos, después de jugar en conjunto
alegremente, donamos los barriletes a los chicos del INCUCAI, el barrilete con
el slogan “Sea solidario, done sus órganos, hay muchos que esperan”.
Mis hijos pudieron disfrutar del barrilete, en lugares abiertos, porque
el progreso edilicio cortó la posibilidad que teníamos de remontar en nuestras
casas de terrazas y alturas parejas.
Barrilete, juguete milenario que algunos lo fabrican de plástico, que no
es lo mismo que el artesanal, que ayuda a la mente a desarrollar el ingenio y
al mismo tiempo saca a los niños de los juegos electrónicos que los hace
sedentarios y aburguesados, mientras que, con dos pajitas, un papel, engrudo,
un trozo de hilo, un trapito para hacerlo y algo de viento, brinda con tanta
simpleza: esparcimiento, felicidad y amor para compartir con amigos y familia.
Me hace sentir muy feliz cuando regalo un barrilete hecho con mis manos,
para que pueda gozarlo un niño y este es mi mensaje favorito que expresa mi
barrilete:
A MI AMIGUITO
RECEPTOR
Me hizo un socio
vitalicio hincha de Racing con los colores que tu elegiste
O con los del club de
tus amores con todo cariño y esmero
para que pueda
disfrutar de vivir con el viento
y, gozar del aire y
del sol, mientras vos te divertís conmigo.-
El día que me
remontes tendrás el placer de
tenerme retenido por
el hilo y viendo como me floreo en el aire
y si por esas cosas
me pongo a colear, aflójame un poquito el hilo, recógeme despacito
y cuando me tengas
entre tus manos poneme un poco más de cola.-
Cuídame mucho porque
soy muy frágil y así gozaremos ambos de las remontadas.-
Si alguna vez se
rompe el papel, no llores saca el resto que queda de papel e hilo
y te quedara mi
esqueleto de delgadas cañitas, que con un poco mas de hilo y papel me vuelvas a
hacer,
y poder revivirme y
así volver otra vez a gozar del aire y del sol que compartiremos nuevamente.
El Barrilete
(Este es un borrador presentado en el concurso literario “Los Grandes
cuentan la Historia ”
Organizado por la Dirección
de la Tercera Edad
del Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires en noviembre de 1999.)
El Barriletero
(Pseudónimo de Juan Petrocelli)

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