Querido Oscar,
Hoy no fue una noche cualquiera, hoy fue: “tu
noche”, de esa tantas que esperamos con ansiedad y felicidad, fue una reunión de
familia, de amigos, rodeado de muchas generaciones, tus hijas, nietos y
bisnietos, siempre con la simpleza de dar hasta lo último, para hacernos sentir
parte de tu historia, por la cual he participado casi 5 décadas de las 8 que te
homenajeamos, no me alcanzaría, ni una extensa carta para describirte y
contarles a todos como has vivido y como has disfrutado de los logros, de cómo has compartido tu felicidad, la de los
tuyos y la de todos los que te rodean, pero aunque sé, que no te gusta, voy a decirte
algo: muy pocas personas en esta tierra tiene el empuje, la honestidad, la
solidaridad y los brazos abiertos para el prójimo, siempre presente en todos
los hechos y momentos vividos de mi familia, en las buenas y en las malas, pero
fundamentalmente siempre dispuesto a dar afecto y alegría en momentos que
necesitamos.
Sos un hombre con características extrañas, un Oscar, que, con tu voz,
la cual pude escuchar y reconocer en la calle Florida a 60 metros a las 13 hs
de un día hábil, has cautivado a miles de personas y seguís haciéndolo, pero
hay una característica más importante que tu voz, son tus dedicatorias en las
tarjetas de cumples, casamientos, bautismos, comuniones, y toda celebración que
existiese, en pocas líneas, resumís lo que sos, un tipo que escribe con el corazón,
y sabe sintetizar en pocas palabras lo que sentís por el otro.
Tu fiesta, fue nuestra fiesta,
mirar a los costados y observar en cada rincón todo detalle de amor, no se
encuentra a diario, la preparación del evento sorpresa, fue una genialidad de
tus hijas, con el apoyo logístico de todo tu entorno familiar y de amigos, todo
estuvo al mismo nivel que tus emociones, a tal extremo, que paso muy rápido,
nos hubiera gustado parar el reloj aunque sea por esta noche y poder disfrutar más
de tus abrazos y extensas locuciones, aunque te pidan síntesis e intentes
convencer a Olga de subir a un avión.
Querido Oscar, en nombre de los Petrocelli, de mi mama, si me dejan,
quiero agradecerte todo lo que nos brindaste en estas 8 décadas, mi viejo estará
feliz observando desde donde este, sabiendo que su amigo, disfrutó de su
homenaje, pero sobre todo, feliz de saber que seguís en ese camino, de brindar
afecto y cariño y hacernos sentir parte de tu familia, en cada abrazo, en cada
momento, en cada ocasión, sin pedir nada a cambio, falta mucho camino por recorrer, Oscar, hoy los homenajeados fuimos nosotros de haber compartido tu cumple de
80 años.
Con mucho afecto y cariño.
Un simple “Gracias” y un Fuerte
abrazo,
De Sergio
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